TEXTOS

EL DORMITORIO

Publicado el 17/03/2021.


Texto con licencia CC-BY-NC escrito por Felix Moreno para www.felixmoreno.com. Esto significa que puedes copiar, corregir, traducir, radiar y publicar en tu web si lo deseas siempre que enlaces al original y mantengas la misma licencia. Textos disponibles en mis libros de papel Relatos Colapsistas.

Esto es medio una fábula, medio historias reales de personas que aprecio, y cosas que veo por el mundo. Cualquier parecido con la realidad es conveniente pero para nada real del todo.

 

Había una vez una casa. Esta casa tenía dos plantas. En la de arriba había un trastero y una terraza a la que le daba el sol, en la de abajo la cocina, el salón y el dormitorio que daba al lado sombrío de la calle. Las personas que vivían en esa casa, que era antigua, pasaban mucho frío en invierno, pero en verano estaba muy bien.

 

El dormitorio, durante todo el año era frio, muy frio, y además era muy húmedo. Todo esto hacía que las personas que vivían ahí tuvieran que poner un deshumidificador eléctrico para evitar la aparición de hongos en paredes y ropa. Por otro lado tenían que poner la calefacción eléctrica para mantener la temperatura entre 18 y 20 grados y en el momento que se apagaba la temperatura volvía a 15 grados. Intentaban ahorrar y ser buenos con el medio ambiente con lo que muchas veces preferían pasar frío a poner la calefacción.

 

Pero tenían un plan, el primero era poner placas solares en el techo con las cuales intentar ahorrar en la factura eléctrica haciendo una inversión previa de varios  miles de euros en tecnología fabricada en todo el planeta, llenar la casa de cables y tendidos eléctricos y generar su propia energía. 

 

Esta opción cuando me preguntaron les dije que si pensaban en el medio ambiente, mejor olvidarse, las placas solares, su mantenimiento y la energía que te dan más el consumo de recursos de fabricarlas apena te darán energía para la casa, necesitarías 20 años para amortizarlas, el daño medioambiental lo haces igual, y además necesitas mantenerte conectado a la red eléctrica pq no es suficiente con lo que te dan los paneles, con lo que mejor dejarlo como está si realmente piensas en el planeta.

 

La segunda opción que tenía esta familia, era llenar de aislantes las paredes, hacer un doble muro en la habitación y en toda la casa, cambiar el tejado, meterle todo tipo de materiales aislantes por todos sitios, cambiar las ventanas por unas aún de mayor eficiencia térmica, y gastarse unos 10.000-20.000€.

 

Claro, yo puestos a elegir siempre prefiero medidas pasivas, es decir mejor el aislamiento que los paneles solares, pero a esta familia les dije… pero entonces pq no ponéis la habitación en la planta de arriba, que da el sol, que en invierno es más calentita, y dejáis de usar energía para luchar contra el estado natural de la habitación de abajo, y disfrutáis de la misma en los secos y calurosos veranos de esa zona.

 

Y claro lo que me dijeron fue, entonces tú lo que quieres es que NO HAGAMOS NADA….? Y digo si, en efecto, esa es la actitud. NO HAGAS NADA, intenta siempre solucionar las cosas sin gastar energía de la forma más sencilla, las soluciones tecnológicas que requieren de energía contínuamente no tienen sentido, las pasivas que son construir bien, aislar, buenas ventanas, pues no está mal, pero si puedes mejor NO HAGAS NADA, usa la habitación que no requiere más que el esfuerzo de cambiar el punto de vista de donde deseas dormir sin ir en contra de los elementos.


De hecho esta familia a lo mejor no existe, ni existe esa habitación y la habitación es nuestra forma de vida, de usar recursos de forma estúpida, de hacer casas donde no hay que hacerlas, con formas de construirlas que no están pensadas para durar ni para aislar, o se puede considerar la HABITACIÓN partes del planeta donde no deberíamos estar, y destruimos cosas que a lo mejor están bien como están pero simplemente no es nuestro hábitat y no deberíamos estar ahí… en fin esto como es una fábula con moraleja, pues la moraleja la puedes poner tu. Por cierto te recomiendo que leas mi artículo NO HAGAS NADA.

. 17/03/2021

 

 



Comentarios
Comentario por Pedro Paco a
18/03/2021 20:01:52
Esto no es una fábula, es muy real. Cuando vivía en el pueblo y, como la casa era grande, algunos inviernos hacíamos la vida arriba y la mayor parte del año abajo. Aunque jamás tuvimos humedad porque las paredes eran de adobe que se lo come casi todo. La calefacción consistía en un brasero de picón y poco más (no teníamos chimenea ni estufa de butano, que a mi madre le daban pánico por una mala experiencia). Si tenías frío de noche ponías más mantas (hasta con 6 llegué a dormir yo) o te metías un "calorífero", es decir, lo que antes era una bolsa de agua caliente y que entonces eran ya eléctricos. La verdad es que quemamos más de un colchón con aquél artilugio, pero si seguías las instrucciones, efectivos eran un rato. Para evitar tener que ir de noche a hacer pis a la cuadra contigua, cada cama tenía un orinal. Los seguíamos usando hasta después de estrenar el primer WC, recién llegada el agua corriente al pueblo (primeros de los 70). En los años 90 hicimos obra, la mitad de la casa se rehizo con ladrillo, pusimos ventanas de aluminio y ¡cuatro WCs! y ya no pudimos prescindir del brasero y los radiadores, todos eléctricos. Cuando partimos la casa a mi me tocó la parte más antigua, que conserva alguna pared de adobe y donde todas las puertas y ventanas son de madera (12 ventanas y 12 puertas). Normalmente dormimos arriba y si el verano es muy duro nos vamos abajo. He estado tentado de poner agua caliente solar pero nada más. Tenemos una terraza cuyas escaleras pensaba aislar del resto de la casa, hasta que me di cuenta que el efecto chimenea que se producía en el hueco eliminaba mucho del calor de los terribles veranos. En invierno basta con cerrar un par de puertas para que no se escape el poco calor que almacena la casa. Me extenderé más con este asunto en mi blog cuando tenga tiempo porque es super-interesante. Un saludo.

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