FELIXMORENO.COM : SOFTWARE LIBRE, POLÍTICA, ENERGÍA, INTERNET Y TRANSPARENCIA

EL FIN DE LA MEMORIA 3 PEAK INTERNET

7. EL FIN DE LA MEMORIA (III): INTERNET, PEAK NET

Imagen de mohamed Hassan en Pixabay.

Pensamos que la red estará ahí siempre, esperando a que la usemos, gastando ingentes cantidades de energía y tecnología que se renueva cada pocos años para mantener todos nuestros datos online y accesibles desde cualquier parte del mundo, pero ¿por qué debería ser siempre así? ¿Cuánta energía consume la nube? ¿Dónde está?

Cada vez más, la información que poseemos o que poseen las empresas acaba en LA NUBE. La nube son ordenadores con discos duros, SSD o cintas magnéticas, alquilados normalmente a grandes empresas de la nube que te permiten acceder a esos datos de forma remota, normalmente por internet. También tienen procesadores para hacer cálculos, pero aquí vamos a hablar de almacenamiento.

LA NUBE

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.

Ningún proveedor te dice de qué tamaño es su nube, pues daría pistas de su volumen de negocio e infraestructuras. Apenas he encontrado datos más modernos que 2012 donde la nube podría ser de aproximadamente 2 Exabytes. Teniendo en cuenta que en 2019 se vendieron 900 Exabytes, es más que probable que gran parte de este almacenamiento esté ahora dedicado a la nube, pues los particulares se conforman con pequeños discos SSD para sus PCs y portátiles.

En 2020, la nube “pública”, la que se puede contratar por empresas o particulares, es prácticamente ya de 4 empresas: Amazon (47 %), Microsoft (22 %), Google (7 %) todas estas estadounidenses y Alibaba (8 %), China. El resto de empresas de la nube están cayendo, y poco a poco desapareciendo o siendo absorbidas. Luego hay otras muchas nubes privadas de grandes empresas, proveedores de internet, gobiernos y agencias.

En 2020 el 60 % de las empresas europeas tenían ya parte de su infraestructura en la nube.

Las nubes son almacenes repartidos por todo el mundo, llenos de ordenadores, los hay debajo de bancos, dentro de edificios públicos, escondidos en emplazamientos secretos, en la Antártida, en las estepas rusas y chinas, en medio del campo en Teruel, a cientos de metros bajo tierra en búnkers de la segunda guerra mundial, incluso los hay flotando en el lecho marino. Normalmente buscan que la energía sea barata, que esté cerca de donde hay que servir los datos, y que no haga mucho calor, pues todo eso son costes adicionales, no obstante podemos encontrar, como digo, CPDs o centros de procesamiento de datos en casi cualquier lugar del mundo.

La nube está formada por ordenadores con millones de discos duros (HDD sobre todo, aunque discos SSD también y cintas LTO) que están siempre encendidos y que se van estropeando y siendo cambiados por otros continuamente.

Como hablamos antes, la producción anual de discos duros es de unas 300.000 unidades que sirven, sobre todo, para ir reemplazando los discos duros que se van rompiendo en los data center de la nube, o para ampliar las mismas con nuevos equipos y almacenamiento. Teniendo en cuenta todo esto, y que la vida útil de los discos duros suele ser de cinco años, tenemos un inmenso monstruo llamado nube conectado a la red que, cada vez más, acapara todos los datos de todo el mundo, nuestras fotos, nuestros servicios públicos, los archivos municipales, las empresas, las comunicaciones... todo acaba en estas nubes repartidas por todo el mundo y que continuamente se van renovando completamente cada cinco años. Algo parecido a lo que le pasa a Internet, de lo que ya he hablado en Páginas web “low tech”, y un internet sostenible y de lo que hablaré en el último artículo de esta trilogía , El fin de la memoria (III): Internet.

Como decíamos al principio, cualquier nativo digital nacido después del año 2000, probablemente haya usado únicamente los datos almacenados en la nube para su formación, para sus búsquedas, para su ocio y para el almacenamiento de su vida en redes sociales, (fotos y otros archivos). Para el nativo digital, todo está en la nube.

Todo lo que tenemos en el siglo XXI, está ahora mismo en un sistema que consume ingentes cantidades de energía, que se va consumiendo y necesita ser renovado cada cinco años. Y que tiene una capacidad de entre 1 y 5 Zettabytes (5000 Exabytes).

Si tenemos los datos en casa, tendremos el mismo problema, cada cinco años tendremos que ir moviendo los datos a soportes más modernos, nuevos discos duros, etc. Si no queremos perder la información, habrá que tener al menos dos copias, es decir, más discos para más copias de seguridad y sistemas redundantes.

Imagen de Apke en Pixabay.

Antiguamente, para no perder las fotos, solo nos teníamos que preocupar de que no se quemara nuestra casa, en la que había alguna estantería con uno o varios álbumes de fotos con el día a día de nuestra familia, y así había sido desde el siglo XIX, hasta la llegada de la sociedad de la información. Ahora nuestras fotos están en redes sociales, conversaciones de Whatsapp y Telegram, en carpetas de Google Drive o en discos duros en casa (que se van rompiendo con el tiempo).

Otro problema de esta sociedad en la nube es que, además, no controlamos quién tiene acceso, o dónde están nuestros datos. No tenemos ningún control sobre ellos, más allá del permiso que nos da o nos quita nuestro proveedor de acceso a la nube.

Un día Google Drive cierra tu cuenta y lo pierdes todo. Ya pasó, por ejemplo, con el caso de la nube de MegaUpload: fue cerrada en 2012 por el FBI en todo el mundo a causa de una denuncia por infracción de copyrights. Afectó no solo a los usuarios que almacenaban películas en los servidores, sino a cualquier estudiante, profesor o particular que tuviera fotos, archivos, documentos... que de un día para otro desaparecieron, y que a día de hoy, diez años después, ya no existe, pues los discos duros que almacenaban todo eso y que siguen en propiedad del FBI, están rotos.

Hay que tener en cuenta que la empresa era de Hong Kong, y sin embargo, desde Estados Unidos pudieron cerrar la empresa en todo el mundo. Y el propietario todavía sigue en juicio diez años después, para ser extraditado desde Nueva Zelanda a Estados Unidos, algo que tensiona y cuestiona la justicia internacional, y obviamente, el control de la gente sobre sus datos en la nube.

ALGUNOS DATOS INTERESANTES SOBRE LAS NUBES MÁS GRANDES

Hablemos de Google

COMPRA DE ENERGÍA RENOVABLE EN COMPARACIÓN CON USO TOTAL DE ELECTRICIDAD.
Informe ambiental de Google 2019
. (Pdf).

Toda la infraestructura de Google en 2019 podría ocupar 15-25 EXABYTES, y es probablemente, la más grande del mundo.

En 2011 el consumo en los centros de datos de Google fue de 2,3 millones de MWh. En 2019 esta cifra aumentó hasta los 10 millones de MWh, pero dicen que ahora sus centros son más “verdes” y sus equipos consumen menos que hace diez años... ¿paradoja de Jevons? Ellos dicen que es todo el consumo eléctrico de Hawái. Para ponernos en perspectiva más local, veamos cuántos hogares españoles son:

El consumo energético (luz y calefacción) promedio de un hogar español es de 9.900 kWh. Google consume 10.000.000.000 kWh, con lo que se podría suministrar energía a 1.041.666 hogares españoles durante todo un año.

Si solo hablamos de electricidad y no calefacción, es todavía más contundente: el consumo medio de un hogar de tres personas es de 3.500 kWh anuales, con lo que la electricidad que gasta solo Google sería equivalente a la de 2.857.142 hogares. En España hay 18.535.900 hogares.

Todos estos consumos eléctricos no incluyen, obviamente, otros gastos como conexiones de fibra internacionales, equipos informáticos, renovación de componentes cada 3-5 años… Y como todo lo que está enchufado a internet, hay que tener en cuenta el consumo civilizatorio para fabricar toda la red para que todo internet funcione, y así que Google tenga sentido y llegue a todo el planeta. Esto lo comento mas en mi artículo Páginas web “low tech”, y un internet sostenible.

En 2011 Google compraba unas 200.000 cintas magnéticas, lo que probablemente representaba la mitad de toda la producción mundial.

La nube de Amazon Web Services

Imagen de Jmenechino en Freepng.

En 2012 la nube de Amazon era de 0,9 EXABYTES (900 PETABYTES), ahora será mucho más, pero es difícil encontrar datos.

La nube de Amazon, al igual que la de Google, intenta ser “verde” usando energías renovables. Según informa Amazon en diciembre de 2019, producen 5.300.000 MWh de energía renovable, que corresponde a la mitad de su consumo. Con lo que en 2020, su consumo será como el de Google, unos 10.000.000 MWh, no he encontrado una fuente concreta explicando su consumo real, cosa que sí hace Google.

Si solo hablamos de electricidad y como hicimos con google, y con el consumo medio de un hogar de tres personas en España es de 3.500 kWh anuales, la electricidad que gasta solo Amazon sería equivalente a la de otros 2.857.142 hogares. En España hay 18.535.900 hogares.

La nube de Amazon, aunque no la conozcas y pienses que solo es una tienda de cosas online, es la más grande para uso público, es decir, que puedas tú como empresa, alquilar. La de Google es sobre todo para uso propio. Probablemente las aplicaciones de tu móvil, de mensajería, juegos, y “chorradas” varias estén alojadas en la nube de Amazon AWS. Casi todas las empresas del mundo que se están pasando a la nube, lo están haciendo a ésta y a la de Microsoft.

La nube de Microsoft, Azure

En 2012 la nube de Microsoft, que incluye Hotmail, Bing y Azure “apenas” era de unos 0,3 Exabytes (300 PB). Ahora ha crecido, ya es la segunda nube más grande del mundo. No he encontrado mucha información sobre el consumo o tamaño de la nube de Microsoft, aparte de propaganda y éxitos de ventas. Podemos decir sin arriesgar mucho, que el consumo de esta nube son otros 3 millones de hogares españoles equivalentes.

Las nubes de Estados Unidos

En 2013 el consumo de todas las nubes de Estados Unidos era de 91.000.000.000 kWh. De 2019 no tengo datos, pero recordemos que por esa época, Google gastaba en todo el mundo 3.500.000.000 kWh.

Con lo que, volviendo a la comparación con hogares españoles, la nube de EE.UU., que es la que ofrece muchos de los servicios que usamos en todo el mundo, consumía en 2013 el equivalente a la electricidad necesaria para 10.000.000 de hogares españoles.

A día de hoy, siete años después, 2020, este consumo solo de la nube en Estados Unidos (donde está parte de Google, Facebook, empresas varias, el gobierno, etc.) podría abastecer a los 18.535.900 hogares españoles y los de Portugal. En 2020 si sumamos las nubes de EE.UU., EUROPA, COREA DEL SUR, CHINA, JAPÓN, etc., estaríamos hablando de unas ingentes y muy locas cantidades de energía que podrían dar energía eléctrica a casi toda Europa.

Esto no es un dato oficial, es simplemente ver el consumo de Estados Unidos, pensar que el europeo y asiático son parecidos, y más o menos te sale electricidad para toda Europa, solo con las nubes, sin contar la energía necesaria para fabricar todo internet y “El coste civilizatorio”, término que he acuñado para calcular o tener en cuenta todas las personas y empresas auxiliares, negocios, universidades que permiten a una civilización fabricar nanotecnología.

Ampliación de la eficiencia energética en la industria de los centros de datos: evaluación de los principales factores y barreras. Pdf.

OTROS DATOS

En 2020, el supercomputador español Mare Nostrum 4 tiene 14 Petabytes, es decir 0,014 EXABYTES.

En 2016 el tráfico de internet era de 554 Exabytes al mes, muchísimo mayor que la producción anual de almacenamiento que en esos días era de 400 Exabytes al año. Esto significa que todos los días movemos más información de la que podemos almacenar.

En 2020, conozco a particulares que ya tienen entre 1 y 4 Petabytes, 0,001-0,004 EXABYTES.

 

Por cortesía del Barcelona Supercomputing Center - www.bsc.es

“Probablemente el último sonido antes de que el Universo se repliegue sobre sí mismo, será alguien diciendo: ¿Qué ocurre si aprieto esto?.” —Sir Terry Pratchett.

END
Si le gustan mis artículos y desea que siga escribiendo puede ayudarme de varias formas, por ejemplo siguiéndome en TWITTER, FACEBOOK, o en TELEGRAM. También puede hacerme una donación, con eso puedo mantener al menos los gastos de la web y también puede comprar alguno de mis libros en RELATOS COLAPSISTAS, con sus aportaciones puedo seguir escribiendo y compartiendo los artículos de forma libre con licencia Creative Commons CC-BY-NC, para que usted pueda usar o distribuir los mismos.

Gracias por leerme!