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El juego del capitalismo


Texto con licencia CC-BY-NC escrito por Felix Moreno salvo que se indique otra cosa. Esto significa que pudes copiar, corregir, traducir y publicar en tu web si lo deseas siempre que enlaces al original y mantengas la misma licencia. Me gustaria traducir cada uno de estos relatos a cualquier idioma que alguien hable, japones, inglés, catalan, vasco, gallego, bable, asturleones, aragonés, frances, guarani... me gustaría publicar en papel en otros idiomas y llegar a gente sin internet. ¿me ayudas?
Textos disponibles en papel en mis librillos "RELATOS COLAPSISTAS"

5. EL JUEGO DEL CAPITALISMO

Imagen de Steve Buissinne en Pixabay. Icono de Eucalyp en Flaticon.

Este relato es una reedición de uno que escribí en 1999 con 19 años. Lo he rescatado de una web que tenía en 1997 gracias a la copia que tenía www.archive.org del internet del siglo 20. De no haber existido habría perdido esta y otras cosas de mi pasado para siempre.

Por otro lado cuando he buscado el texto en google, resulta que hay una academia online en Colombia y Perú que distribuye y usa una copia de este texto editada en pdf en 2017 para sus cursos online y sus alumnos. ¡Qué curioso el destino de las cosas olvidadas en la red! ¡qué cosas!

Hace ya años, sería el año 1995 o 1996, cuando estudiaba tercero de BUP, una ONG llegó al instituto para entretenernos y formarnos durante una semana con juegos y charlas.

Era una ONG que trabajaba el tema de la integración y pretendía mostrar con una visión crítica el extractivismo del primer mundo sobre el tercero, y cómo este abuso acababa generando desigualdades y flujos migratorios.

Una de las actividades de esta ONG era un juego llamado “El juego del capitalismo”. Estaba organizado por un voluntario que vino desde Dakar, cruzando el estrecho en una de esas pateras. Y ahora trabajaba en la ONG por las mañanas, y tocaba en un grupo de música étnica por las noches.

El juego debería enseñarnos cómo de cruel es el capitalismo con los países subdesarrollados, cómo se hace inevitable el dominio de los ricos sobre los pobres y cómo acaban expoliando sus recursos. Y esa es un poco la moraleja de la historia… Pero, al fin y al cabo era un juego, no el mundo real y a mi nunca me ha gustado perder.

Para jugar hicimos varios grupos de personas y mesas que representaban a distintos tipos de países. Los había desarrollados, muy desarrollados, poco desarrollados y subdesarrollados.

A mi me tocó en el de subdesarrollados. Las diferencias entre unos y otros era que los desarrollados tenían mucha industria y tecnología (herramientas) y los subdesarrollados poco o ningún tipo de tecnología pero mucha materia prima (recursos).

Ahora os explico a cada grupo lo que nos tocó y lo que teníamos que hacer.

Imágenes de: Ubmkmooejd en Freepng, Freepik en Freepik.

El juego consistía en hacer cubos de cartulina con unas dimensiones específicas, para su venta en el mercado. Había un tiempo determinado.

Nada más empezar el juego, se eligió a un miembro de cada grupo para negociar e intercambiar materiales entre los diferentes países. Me eligieron a mí y me puse manos a la obra.

Fui directamente a intercambiar cartulinas (nosotros teníamos muchas, pues éramos un país rico en recursos naturales) con el país más desarrollado, ya que conocíamos su necesidad de material. Al principio no opusieron mucha resistencia para hacer cambios justos con nosotros: una cartulina por unas tijeras, que realmente, siendo el objetivo hacer cubos, ya era abusivo.

No tardaron en pedirnos en las siguientes transacciones 2 o 3 cartulinas por un lápiz y una regla. Pero menos mal que había otros mercados, fuimos a charlar con el país desarrollado. Este nos hizo el trueque de una regla y cinta adhesiva por 3 cartulinas.

Pero después de eso, no pudimos hacer más cambios, enseguida la codicia y la sensación de tener el control hizo que los países con recursos nos exigieran mucha materia prima por poco material.

Lástima que en la vida real eso se dé desde el principio y no haya un proceso de aprendizaje para ser capitalista.

En este momento nosotros decidimos dedicarnos a fabricar y dejar los negocios para los otros países.

Nuestra tecnología era ínfima, solo teníamos unas tijeras y una regla. Mientras, el resto de los países ya contaban con todo lo necesario para empezar su producción: reglas, pegamento y cinta adhesiva. Nosotros decidimos utilizar nuestros pocos recursos con mucho sentido común.

Primero decidimos el sistema de montaje de los cubos. Nuestro sistema sería absolutamente diferente al de el resto de los países, el resto utilizó el típico método de hacer una especie de figurilla en forma de cruz.

Fondo de cartulina de tirachard en Freepik.

Con este sistema luego los pegarían con pegamento como habían aprendido en la escuela haciendo cubos en manualidades toda la vida. Este sistema utilizaba una cartulina, por cada dos cubos y pegamento para pegar los bordes al estilo de un recortable. 

Nuestro método era más simple, cortábamos la cartulina en cuatro líneas y de ahí hacíamos las seis caras del cubo.

Luego recortamos las dos últimas como tapa superior e inferior y las juntábamos con cinta adhesiva.

Nos pusimos manos a la obra, un miembro de el grupo marcaba los vértices con la regla, mientras otro marcaba con las tijeras como si fuera un lápiz y otra cartulina como si fuera una regla. Pero como esto obligaba a no poder utilizar las tijeras, a alguien se le ocurrió utilizar las uñas para marcar en la cartulina, y así otro miembro se dedicaba a hacer los cortes, por último se unían los lados con papel adhesivo y ¡ya estaba el cubo hecho!

Mientras, los otros grupos utilizaban sus lápices, su pegamento, sus reglas, sus sistemas, etc., nosotros usábamos muy poca tecnología, pero teníamos un diseño mejor y lo más importante: ¡hacíamos 4 cubos por cada cartulina! ¡y sin producir desechos!

Cuando se acabó el tiempo, los jueces revisaron quien había construido más cubos.

¡Ganamos nosotros! teníamos más que nadie, además nos había sobrado materia prima y no pudimos hacer más por falta de tiempo.

Luego valoraron quien había construido los mejores cubos.

El país desarrollado tenía sus cubos pegados con pegamento y se despegaban continuamente además tenían una forma bastante irregular.

Otro de los grupos que usó el mismo método, había reforzado los cubos de pegamento con cinta adhesiva. Tenían una pinta mejor, pero aún así se despegaban, ya que ese sistema de hacer los cubos obligaba a el cartón a estar doblado hacia dentro.

Nuestros cubos eran perfectos, cuadrados, y casi sin deformidades. Todo estaba perfectamente unido por los bordes con cinta adhesiva.

Y por último se miraron los residuos. Nosotros no teníamos ninguno, absolutamente todo el cartón había sido utilizado para hacer cubos, 4 cubos por cartulina.

El resto de grupos tenían montones de trozos de cartulina sobrantes.

Contra todo pronóstico el país subdesarrollado había ganado la guerra comercial del capitalismo. El tutor de la ONG no lo podía entender, ¡nunca había pasado eso en todo el tiempo que la ONG llevaba jugando a este juego! 

Yo todavía lo recuerdo como una gran experiencia. Pero todo este éxito se debió a que primero conseguimos algo de material por precios más o menos justos con lo que fuimos capaces de empezar. Teníamos también una buena gestión de recursos y simplificación de la tecnología.

Pero bueno, luego nos explicaron que eso no suele pasar y que el dinero nunca deja ganar a los países con recursos. Y por desgracia es así.

No obstante dejo a gusto del lector la conclusión o moraleja de este relato, o si en el mundo real esto habría sido posible.

Imágenes de: Pete Linforth en Pixabay, jigsawstocker en Freepik.

. 18/12/2019


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